Maulinas top: Ingenieras de Talca y Curicó se lucen desarrollando tecnología para el mundo

Por:

Equipo El aMaule
29/05/2019

Jóvenes son referentes femeninos en el mundo de la ciencia y tecnología.

En el piso 28 de la Torre Titanium de Santiago, cerca de doscientos jóvenes profesionales teclean a toda velocidad en sus computadores. No escriben, o al menos no de la forma tradicional, ya que lo que hacen es programar tecnologías basadas en 'Big Data', la cual será utilizada fuera de nuestras fronteras, en países como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Reino Unido, y otros más remotos, como Camboya, Arabia Saudita y Singapur.

La imagen antes mencionada correspone a una panorámica del Centro de Desarrollo de Equifax, unidad de desarrollo internacional, que provee de tecnología a todos los mercados donde la compañía está presente, y donde dos mujeres de la región del Maule están dando que hablar, y mucho.

Se trata de Carolina Fuentes y Carolina Flores, ingenieras civiles en computación de Talca y Curicó, respectivamente; cuyas historias se cruzan no solo por su casa de estudios, la Universidad de Talca, sino también por las ganas de pertenecer a un espacio donde los desafíos están a la orden del día.

DETERMINACIÓN

Carolina Fuentes, ServiceDelivery Manager de la compañía, cuenta que se enteró que la empresa tenía en Chile este centro tecnológico cuando un grupo de ingenieros de la firma visitaron su universidad. “Supe inmediatamente que quería estar ahí”. Tras cinco años de trabajo, describe la experiencia como un aprendizaje constante. “De alguna manera me siento como de vuelta al colegio, ya que siempre enfrentamos nuevos desafíos en un ambiente increíble”, comenta.

Por su parte, Carolina Flores, ProductOwner de Equifax, quien además es MBA de la Universidad Politécnica de Cataluña y magíster en Tecnologías de la Información de la Universidad Técnica Federico Santa María, relata entre bromas que ella llegó a estudiar Ingeniería en computación casi por descarte cuando una amiga le dijo que le diera un sentido a su gusto por los computadores. “¿Sabes qué? Démosle”, respondió. En minutos ya había enviado su postulación a la universidad.

Aunque admite que le costó abandonar la región del Maule, finalmente los desafíos laborales terminaron por convencerla. “Siempre quise desempeñarme en una empresa grande”, cuenta. Y en ese sentido el Centro de Desarrollo le entregó no solo conocimiento, sino que crecimiento permanente. “Cada proyecto en el que nos embarcamos es distinto e implica desafíos. Trato de absorberlos y entenderlos bien para ser un aporte para el equipo”.